lunes, 11 de abril de 2011


7-Amor inmortal


Ayer me sentí pequeño,
ayer
cuando te miraba.
Tus ojos eran el agua
que nadie puede parar.

Si por amarte, mi vida,
sobre un vacío camino --con paso frío y condena--
y el día llora una queja
que se enreda, que se enreda,
como la hiedra a la piedra
en la luna prisionera
que en tu mirada me quema…

Si en el papel tallo besos
--arañazos de deseos--,
con mente de llama quieta,
que de tu brisa se anhela
como una luz pasajera…
Lo poco que nos tenemos,
el terrible grito seco
(que no para, que no cesa)
del alma que nos refleja,
que en mi garganta es un nudo…
Cuanto me quita el destino
sobre paredes pintadas,
donde por vivir te escribo
--razón, abrazo y motivo--
lo mucho que te he querido
y lo que te estoy queriendo,
a cada aliento que inspiro…

2 comentarios:

  1. Precioso Moisés, de verdad.

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  2. Gracias, Anónimo. Esta es su casa cuando guste y pueda. Salud y suerte.

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