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sábado, 11 de junio de 2011

23-Desde el olvido


Hoy he enterrado un corazón
en un ataúd oculto,
seco de ver desamor,
mudo del bárbaro mundo.
Y era anónimo y proscrito
un corazón como el tuyo,
que sin poder hacer nada
tuvo que ver el olvido:
como mataban la vida
y también su ser profundo.
Precioso quiso forjar
sonrisa en el aguacero,
aliviar la sed del alma,
escupirnos el veneno.
Un corazón como el tuyo,
guerrero de un sol erguido,
que bombeó savia humilde
a cada paso sentido.
Y hoy lo vengo de enterrar:
¿adónde se fue el latido
que un día se hizo a la mar
y que me dio quien he sido?
Poeta, voz de metal, abstracto,
luz y camino…
un corazón como el tuyo,
que sé que un día fue el mío.

martes, 31 de mayo de 2011


22-El labrador


Juveniles son sus yemas,
y andrajosas por agriadas
(son como pámpanos presos
de recuerdos y saetas),
que labraron frondas huecas
con su esfuerzo, que en caudal
se alzó sobre patria estéril,
cual un ángel de la guarda,
que (siendo fértil fontana
sobre la cárdena tierra)
sembró su luz y su guerra,
hasta conseguir preñarla,
hasta conseguir amarla.

domingo, 29 de mayo de 2011

21-Desgarrando el instante


Levantan sus manos ante perros guardianes,
que, con babas caídas, por un sueldo adoptadas,
mojan todas las calles y las tiñen de lágrimas.


Luego, nace el día;
la oscuridad se aparta;
los vestigios se encubren y no encuentran culpables.
Nadie sabe qué orden indujo la masacre
en la plaza que ahoga un monstruo en su garganta.


Como autómatas, siguen las noticias y el alba,
arañando paredes, descubriendo dispersas
las astillas de carne, que prolongan el miedo
con sonido vacío y un sabor a metralla.


viernes, 27 de mayo de 2011



19-Felicidad


Me dicen, se quejan, me gritan “¡no eres feliz!”
Y la muchedumbre aplaude,
come aquí en mis vísceras,
me roba el aire y quiere mi caída.
Hienas con ojos de madera que compran sus banderas,
mientras el mundo sigue, y también mi vida.

No saben que soy hijo
de los muertos pisoteados por las huestes del maligno
en su desfile de la victoria,
y de las cartillas de racionamiento. Ni les importa.

Hijo del pueblo: devastado, asustado, mancillado, engañado.
El pueblo objeto, quimera del destino, ubre sin néctar,
miseria y desamparo que se teje y se fusila.

No saben que soy la espada de un futuro cercano
que en sus mentes reflejará
el desalmado que esconden y el demonio al que rezan
entre la inmensidad de la apariencia de sus cuerpos.

¡Soy el regalo de la libertad!

En estos momentos alguien sufre y muere
(aunque también sucede todo lo contrario),
y yo me preocupo por mi familia.
¿Soy como debo ser? ¿Sí? ¿No?

Suavemente acaricio en mi cabeza,
con mano dulce de manzana y brisa,  mi tortura.
¿Es olvido? No sé, pero…
¿Qué alegría puedo tener?
Prefiero ser así: Palpable.
¿Te parece bien?

La hilaridad es enemiga de la conciencia
cuando estás señalado con el dedo, cuando todo corroe,
cuando tu pupila conoce, cuando naces poeta.

Te falta la coma, no cuenta, es un poco aburrido.
¿Y el sentido estilístico?
Hablo de mi entendimiento, del equilibrio y la muerte.
¿Qué juzgas?,
¿mi punto y aparte?
Además, tu cátedra; 
esta sumergida en la extorsión, verbo de todos.
Eres el campesino sin tierra,
el obrero esclavizado, la mujer sin voto,
la herencia de una sociedad clasista
que sólo permite a los suyos el derecho al saber.
Un saber que se mide en candelabros de oro
y hierbas aromáticas.

¿Qué me explicas?, ¿hablas conmigo?

La palabra es una bala
manchada de tráfico de influencias
que se hunde en la mente de mi alma,
entre las cejas; y se adentra hasta el hipotálamo;
y condiciona mis sueños de una madre feliz;
y, como mucho,
es una emanación de sonrisa irónica
en la pálida luz de un siglo tenebroso.

Que fría es vuestra mentira.

Un hombre está temblando:
¿toca un orbe irreal? ¡Demostradlo!

¿Donde están las universidades de igualdad y justicia?
¿dónde,  el amor verdadero?,
¿dónde la humanidad comprensiva?,
¿dónde, la paz?

No veo más que vanidades
enroscadas a la riqueza, y la ostentación y sus reflejos.
Así que no me pidáis felicidad. Que yo no la tengo.
Murió cuando exhalé.

Permitidme decir lo que siento,
a bocanadas de realismo y quejidos secos,
aunque os duela;
aunque os rompa vuestra continuidad
(espejismo de estrellas
 sobre la capa de humo que respiramos);
aunque maldigáis mi voz incorrompible.
Y haced como yo, hermanos ciegos,
tened esperanza…¡oh, sí!, esperanza…

de encontrarla.

jueves, 26 de mayo de 2011


18-De la lejanía

La mujer honesta trabaja y camina;
enfermo de alzhéimer, su hermano asesina
los monstruos que ocultos en su mente anidan;
el poeta escribe, el perro dormita… juntos son la nada
en la lejanía.

Mientras en la calle, sucia y danzarina,
las vidas se agolpan, batallan y buscan
obtener castillos, matar su miseria;
el perro ya ladra, la rueda nos guía… juntos en la nada
de la lejanía.

Los ojos del alma escupen tristeza; notan una espina,
que ahonda  en secreto el saber oculto que nos da la herida;
y el silencio nace lleno de palabras, sol, aguamarina;
la calle agoniza, el poeta observa… juntos son la nada
en la lejanía.

La rabia navega un papel con tinta,
donde se aproxima una flor  prohíbida;
el cielo amenaza luz del mediodía;
la mujer honesta trabaja y camina;

Dios llora una lágrima y arropa su suerte;
el hermano ríe, la calle vacía… juntos en la nada
de la lejanía.

miércoles, 25 de mayo de 2011


17-Sin queja

Sin queja del alma mía,
si de tu herida supiera, 
moriría.
Errante lobo sería
y, aún viviendo entre cadenas,
te amaría.   

martes, 24 de mayo de 2011


16-De loco capitán


Si del tiempo, el olvido
habitase sin piedad en tus pupilas,
con escena de lucha sin respuesta,
que marca esta crudeza, que no cesa,
tu mente con su hierro,
y el sabor de larga noche y de la espera…

y si tus manos
no hallasen la dulzura,
ni el tacto en la mejilla o el susurro
de los pétalos, que en besos ofrendados
tocan el corazón
sobre el sexo que arde sin pecado; 

quisiera ser del cielo, mar y huida;
de loco capitán, canción y día,
como un cuerpo pirata que surcara
sobre tu piel (y en dulce melodía)
los mimos que del alma se me escapan;

y respirar enajenado el movimiento
de las olas, los roces, los sabores,
mezclar del interior, boca y acento;
y del nacer, un mundo de colores.

Quiéreme, aunque sólo sea un momento.
Sin ti, no puedo.

martes, 17 de mayo de 2011


15-El templo...


¡Maravilla!,
(en la penumbra de las horas,
diaria curvatura del cuerpo que se marchita),
más allá de los rasgos encendidos,
intactos;
más allá de los gestos y ademanes,
de las voces, las tinieblas y los gritos,
de las luchas entabladas por mortales…


Ardiendo en el fuego honrado
sobre el hielo del latido,
de luz, calor y beso fresco, y de tormenta,
de alumbramiento,
de personas que pensaron el porqué de su tristeza,
el porqué de su alegría,
el porqué de su extrañeza,
el porqué de su lamento…


Entre voces escuchadas en raya cibernética
y cósmicos sonidos de agua de ladridos,
como un cántico de plegaria al cielo,
donde la tinta golpea las venas del tiempo,
entre la sequedad del que no encuentra
y el que busca un sueño que ha perdido…


¡Allí!,
donde abstractos y frágiles columpios
balancean sentimientos,
y exploran los rincones más ocultos del alma,
y luchan del honor y de lo amable ante la arena,
y fundamentan en su pena providencias
sobre este mar bravío, dispuesto en el combate,
tenaz, audaz, impresentable…
¡Allí!,
donde convergen las líneas de las manos…
En el templo.


Resguardo de sol, de vida y aire;
patria de nadie, tierra que ve,
jardín de sexo fiel,
de árbol arraigado en la conciencia limpia,
de soledad trabajada en una sílaba,
de código de barras no archivado…


inmensidad de la risa que evita ser culpable
en este mundo rueda,
en este siglo instante,
entre sombras chinescas
de lo que fue la tarde,
que mira a través de la rendija de una puerta de oro
el asesinato del niño azul de la memoria
por capricho, por maldad, por ignorancia,
por dinero, por placer, por importancia…


¡Alejaos, de las costumbres vanas!,
¡Ponedle fín al desenfreno, a la barbarie,
al esclavismo!,
¡Oh, esfera cruel, planeta amargo, baúl del todo!
Mirad en el poniente que divide el horizonte,
en la cueva de dios y del diablo,
en la cueva del ser humano,
donde cantan los astros su pecado
(y renacen poetas que han marcado
el libro de la historia,
con los rostros de su espejo y sus venturas,
donde luchan codo con codo
la rabia y la esperanza;
y no existe el pasado, ni el ahora, ni el futuro),
¡donde se traba el eje con palabras!…
En el templo.


Oscilación palpitante de locución erguida,
que denuncia, que exclama, que vomita,
que apedaza con versos el silencio,
y alicata en los ojos de tu herida
pasión total, cáliz de seno, verbo de luna,
¡vela encendida!


Mientras todo lo social mata,
con nauseante olor a queroseno;
mientras la fábrica continúa haciendo números;
mientras los niños se gestan engaviados…
¡Allí está!
¡Corred, saltad, abrid los ojos!,
¡romped vuestras cadenas y antifaces!,
¡comed en la boca de un jilguero!,
¡posad en vuestros labios mariposas!;
mientras llora un estruendo
de tambores metálicos,
y un violín solitario los acompaña…
mineros del verso arrancarán sentidos,
bajo una pálida luna de tañidos;
acero de las hojas recicladas
que ahora, sin vida,
blancas,
esperan en la cresta del camino
que alguien las escriba,
con sangre, con amor, sudor y lágrimas,
¡con una fe que mueve las montañas!...
En el Templo

domingo, 8 de mayo de 2011


13-Aroma

A través de esta inexistencia,
ensueño tu voz, amor mío,
mientras afuera
continúan los gestos desesperados
en este girar insensible de muerte sobre muerte,
que cruje sobre la inquietud pisoteada por la codicia.
Quiero luchar,
arrancar de la vida el sentimiento y saberme hombre:
significar.
Pero, aunque no tengo miedo,
no encuentro la salida
hacia tu cielo, mi vida, hacia tu cielo.

¿Cómo fundir mi alma con tu alma,
mi carne con tu carne,
mi beso con tu beso?
Si no sé ni quien eres,
no conozco tu encuentro;
si nunca hemos quedado,
extraña, boca, infierno.
Y escucho tu voz,
como si pudiera tocarla
en este eterno oscuro,
que me abraza en silencio.

Por amor río y lloro,
del sexo penitencio;
mas veo allá a lo lejos
tu rostro con mi rostro,
tu acento aquí en mis ojos,
tu mano en mi lamento.

¡Abrid todas mis venas,
cortad todos mis vuelos,
destruid mis paisajes!,
que yo espero y espero
la mujer de mi ensueño.

No se caerá hoy el tiempo
ni dormirá mi cuerpo
arcilla, agua, cerezo.
¿Despertaré mañana?

De tu estima estoy preso
sobre este mundo inerte,
que viste sus sentidos,
con roca, sombra y yeso.

viernes, 6 de mayo de 2011


12-Sangrando


Yo he visto alacranes en mis manos,
el humo azulado de los pulmones ciegos,
el pulso infinito de la tiniebla
que deshace el sentido en mil cristales,
y tan sólo el eco de la lluvia mojando mi alma.
En la noche, amor, en esta noche sin sueño,
en todas y cada una de mis noches.

La vida es una tormenta ,
que golpea en el tejado silencioso del advenimiento del ser;
es un escote privado;
un canal cibernético, donde soldados solitarios
se escapan sobre caballos mentirosos, que a bocanadas trasmiten deseos.

Arquitectura de cuerpos sometidos
que, borrachos de tiempo,
han perdido el sentido de la nieve en la boca,
o el celeste del agua.

¡Yo vivo en un grito!
En un poderoso quejido,
que muestra los arrabales de la conciencia,
donde se hacen ilusiones y pasiones,
que luego son agujeros negros de imágenes borrosas
que caen hacia la nada, que abre sus pétalos
 al rocío de la mañana.

miércoles, 4 de mayo de 2011


11-Donde la carne se alquila


Quiero escribir con sangre de mi alma
el grito que en mi voz es tierra herida;
y definir así mi ser, mi vida,
paisaje que del hombre me consigna.

De madrugada, amor,
de madrugada,
humildes de sol y huida,
mujer y hombre que olvidan del océano
cenizas.
Dormidos sobre una brisa
que ardió de noche encendida
--feroz, brutal y caníbal--,
bajo una seña cautiva
antes de ensoñar su fuga.

Estamos liberando el tiempo,
extraños,
somos su guía 
de aquí hasta la sepultura.
Pues por amar
ya hemos muerto;
y roto turbios crepúsculos
(insomnes sitios distantes),
consumidos por el beso
en este barco de infierno
donde la carne se alquila,
como un roce o un instante
que en su calor asesina.   

miércoles, 27 de abril de 2011

10-Estigma


Sobre los rayos del sol
navegan siete colores,
que son las olas del mar;
del cielo, los corazones.

miércoles, 20 de abril de 2011


9-El canto del lobo


Manos de pianista vislumbran sobre el reflejo
de un espejo de venas ennegrecidas en el iris de horas consumidas,
la derrota cósmica forjada en el alambre de las sombras que se ignoran.
Un rayo relampaguea y una Madre
da el pecho a un bebé que llora, mientras soldados borrachos
ríen en la trastienda donde la abundancia alimenta la boca del asesino.
No se sabe si es de día o de noche,
aunque la religión finge que duerme frente al sueño de la libertad humana.

Un lobo aúlla.

Silencio.

Los ojos del zorro miran en su odio, adentro, el áspero lamento
de la desesperada miseria del bando vencido.
Huele a manzana fresca recién cortada
sobre la mordedura sonámbula del fusil universal, que hace añicos
el insonoro crujir de los huesos amontonados
que respiran aire maltratado y soledad.
Un anciano encorvado se desvanece.
Y el calor del roce de la lujuria toca las sienes desnudas de la luna
(en la ventana que divide los mundos) del lado de la dama que espera sexo carmín y semen ondulante.
En el otro lado suenan disparos perdidos que nadie oye.

No se sabe si es de día o de noche,
aunque la Política finge que duerme frente al sueño de la libertad humana.


Un lobo aúlla.

Silencio.
Providencia y derrota abrevan juntas
en el agua que achica este barco entre nieblas de azucenas rotas
que navegan sobre el charco que ilumina sus pasos en la nieve.
Hoguera ennegrecida.
Cabellos al viento, igual que olas azules
en besos que huyen de sentimientos de culpa,
que esculpen el eco del teatro
donde las mariposas ocultan abalorios.

Un lobo aúlla.

Silencio.

viernes, 15 de abril de 2011


8-Noche oscura


Que yo vengo de noche de mujer,
de hermosas tormentas rojas,  noche oscura.
Que voy a la noche de mujer,
intima de la hermosura,
noche oscura.

Este infinito que nos empuja,
vida mía,
este semicírculo,
este limbo frenético del pensamiento
(falto de palabra llena y de caricia, falto de sueño),
esta arena secreta del sentimiento,
esta era caída
de guerra y odio.

lunes, 11 de abril de 2011


7-Amor inmortal


Ayer me sentí pequeño,
ayer
cuando te miraba.
Tus ojos eran el agua
que nadie puede parar.

Si por amarte, mi vida,
sobre un vacío camino --con paso frío y condena--
y el día llora una queja
que se enreda, que se enreda,
como la hiedra a la piedra
en la luna prisionera
que en tu mirada me quema…

Si en el papel tallo besos
--arañazos de deseos--,
con mente de llama quieta,
que de tu brisa se anhela
como una luz pasajera…
Lo poco que nos tenemos,
el terrible grito seco
(que no para, que no cesa)
del alma que nos refleja,
que en mi garganta es un nudo…
Cuanto me quita el destino
sobre paredes pintadas,
donde por vivir te escribo
--razón, abrazo y motivo--
lo mucho que te he querido
y lo que te estoy queriendo,
a cada aliento que inspiro…


6-Nocturno


Yo encuentro entre tus brazos
la caricia
de verbo, amor y piel,
mujer prohibida,
en la playa del tiempo de mi vida,
en el puerto con sombra de mi herida.

La palabra verdadera
es cuanto queda en las horas,
el más dulce de los roces,
mirada de un sol que quema.

Y me duermo entre tu cuerpo,
con tu sueño y con mi arena,
y me duermo entre tus ojos
que son la luz de mis venas.

Te miro y sueñas un río,
adentro de tu silencio.
Tu boca es de suave cielo;
y tu pelo, un mar de ensueño.

¿Dónde estoy, querida mía?
¿Quién me ha hecho un prisionero?
Que no puedo ver la tarde,
ni puedo sentir el miedo.

¿Quién soy y que es este mundo?
Grilletes, versos, senderos,
donde se olvidan los rostros;
y espejismos son los besos.

domingo, 10 de abril de 2011

5-Infierno


Sucio broto de sangre y nacimiento 
cuando el tifón batía con el cielo.
Extraña noche, aliento del anhelo
gemía cual el llanto de su acento.

Latía al fin… latía; carne; vida;
alrededor,  infierno consumado;
inocente mirada, que ya anida
en llamas del pecado enajenado.

Y ardió su inicio noble sobre el juego,
quemando nieve virgen con la huella, 
sin saber de la raza que degüella
(lo humano) con el pensamiento ciego.

Sonrisa que del aire enaltecida,
cercada por la rueda en la celada,
corría por los campos, abstraída,
sobre el riesgo que apresa luna alada.

Mas decepción halló en su adolescencia
al saber de la muerte, las miserias…
el tiempo agrupa lodo en las arterias
y no hay razón, ni ensueño, ni conciencia.
 
La extorsión es un ángel que camina
y, mentira el honor y las creencias;
el mundo es una ciencia que asesina…
lo gobiernan las falsas apariencias.
 
Y la guerra estalló (¡dentro, en sus ojos!):
de brazos amputados, hiena, escena;
sabía que era pena sobre pena,
pues comía cadenas y cerrojos.

Quiso arrancar la niebla de su mente,
sentir, creer, hacer un universo;
pero en el ansia herida del demente
tan sólo pudo hallar la hiel del verso.

No quiso ver la luz de las estrellas.
Artificial alzó su paraíso,
con voz, con rabia, con miedo, indeciso,
escondiendo su genio entre botellas.

Camino de la sombra y el delirio,
nadie acompañó su nombre destruido…
el campo continuó, su flor, su lirio;
mas no advirtió su cuerpo consumido.

Vagabundo del halo que sostiene,
subido al mar, del precipicio, obrado;
con un dolor rabioso de engañado,
percibió de la fuerza que se tiene.

La vida es corazón, mente y ceniza
que aprende del vacío y la amargura;
nadie podía herir su piel cobriza,
de hierro era su aullido, y de cordura.

Y tuvo sed de amar la madrugada,
y de enterrar su marca y su pasado,
acariciar un árbol, ser la nada,
dejar su tumba atrás, todo lo atado.

viernes, 8 de abril de 2011


3-Albatros


Mas quisiera alejarme del todo
para entrar en tu mundo secreto,
encontrar tras la puerta fanales
que alumbrasen el túnel del cuerpo.


4-¿Por qué no nací contigo?

¿Por qué no nací contigo?
Que nací en una laguna,
donde la vida es oscura,
y el amor, fábula absurda.

Por vivir…
quemé tus besos de madre;
compré el respeto de nadie
y arrastré mil sociedades.
Una vez…
yo destruí un corazón,
que era casi de nieve que brilla.

¿Quién me presta una quimera
para llevarla en la boca,
donde mi vida se esconde
de los pétalos de rosas?

Que quiero que dios me perdone
por no tener miedo al miedo,
por ser escorpión de fuego,
rasgando mi voz de hierro,
donde se ocultan los tiempos.

Robé tu agua bendita.
Toqué perfume de lluvia
en la marea infinita
que roza de flor que hechiza.

Espuela del horizonte,
crucé océanos de versos,
la pupila del guerrero,
--bestia de lirio de fuego,
que llevo tatuado dentro,
en tu olor
y en mi dulce cantar de hierro--.

Que estoy desnudo en la noche
sobre tu lecho de estrellas.
Y son lobos las palabras,
y son pinturas que sueñan.

¿Por qué no nací contigo?
Que nací en una laguna,
donde la vida es oscura,
y el amor, fábula absurda.

Sólo en tu mar yo confío,
princesa que meces niños.
Cuando la luna se oculte,
quiero escaparme contigo

jueves, 7 de abril de 2011



2-Farándula


Por latir…

he cruzado lóbregos y violentos mares de asfalto
carentes de sentido, amor mío;
épocas envilecidas, donde la putrefacción (negada por sus sociedades),
corrompía el sabor de la vida que deslumbra,
a pesar de la lágrima incontenible.

He esquivado turbios arrecifes, sobre océanos de noches arañadas,
a mujeres sin semilla (nacidas del vientre cíclico,
en el que Dios alumbró la miseria de las razas,
bajo el encuentro que espejea el monstruo que todos llevamos dentro).

He vivido el confuso hijo: el hijo enrejado
en la trama psicológica tejida por la gran pantalla
(devoradora de semen y bikini) y su rueda.
La boca de Madre descompuesta que navega contra el viento,
ante el sacrificio de los años perdidos tras el engaño
de una sociedad justa y amable (civilizada),
que oculta a su vez,
el ensordecedor ruido de los celos infundados,
y el odio y la apariencia.

He sido máscara, estigma e ida, hacia ninguna parte,
hacia mi mismo y hacia tu sonrisa;
muslos de espiga en espera de una alegría,
que no se aferre a la vasta celda de la ignorancia
ejercida por el eje del comercio.

Soy uno más: el pobre mendigo;

nave de carne moribunda del sueño y del silencio,
que palpita en esta nada que golpea feroz y desmedida,
mientras el cielo hace y deshace las nubes afligidas.

Y abrazo una humanidad en deriva, y al mismo tiempo
me repugna esta humanidad caótica y fingida.

Descerrajé los ojos estacionales del universo
con osadía sedienta bajo la falda de la razón que busca,
y creí que su caricia era de la verdad la hazaña.
Mas tras el placer se escondía tatuada la soledad arrinconada,
y hasta el recuerdo hoy es sombra, y es bruma, y es caída.
Inocencia ciega, ímpetu y laguna. Locura.

Tengo las alas cosidas
en las grietas de la ausencia, que ardieron anteriores
sobre el fuego de la historia), con hilo de hierro y aroma,
y quiero reinventarme lejos y sin nadie.

Tengo un infinito de sabiduría en mi sexo,
que guardo intacto y cristalino tras el lienzo barroco del hombre que me guía.
Beso humilde. ¡Abrázame¡ Que ya el día se olvida:
Saliva, tacto, cintura.
Sobre tu seno mi huída; sobre tu seno, mi huida.
Oscuro atlas. Enigma.
Del hombre: Libro,
Farándula, idea, mirada fría…mirada fría.

miércoles, 6 de abril de 2011

Abalorio


Hilando con mi alma en su penumbra,
cicatrizar quisiera vuestra herida.
Tras arrancar dolor, flecha y locura,
ungiros con aceite de la vida.


1-Tatuaje


La terrible nostalgia de la muerte que entra
me ha traído en silencio a tu barco de vela
y tus besos de fuego han rasgado mis venas,
como nubes de lengua, como bocas fieras,
y al tocarme la sangre (estallidos de pólvora),
he sentido en mi mente el aroma salvaje
de tu cuerpo de seda.